Habiendo tomado conciencia de mi condición espiritual delante de Dios, y luego de haber decidido despojarme de mis ropajes farisaicos y dejar a un lado el autoengaño en el que vivía... ahí posterior a examinarme a mi mismo a la luz de la Biblia, hoy descubrí, no, no, no, mejor dicho reconocí que uno de mis grandes problemas, es la dificultad que tengo para decidirme, se me hace muy, muy difícil, la decisión más pequeña, como por ejemplo la de "que comer hoy" y "donde"; en otras palabras soy un habitáculo, una morada, la residencia de damas y caballeros...la DUDA. La Biblia dice en Stg. 1:6 en su 2da. parte: "porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra". Hoy, para ponerles un ejemplo de esta mi situación, buscando que almorzar, fuí de aquí para allá, de un lugar a otro, sin poder decidir que comer, (como la ola esa que habla Stg.), al final no comí nada debido a mis actitudes críticas al dirigirme a tal y cual lugar... Yo era esa ola y la "DUDA" era el viento que me llevaba de una parte a otra. La duda hace que no recibamos nada, nadita de Dios (Vea Stg.1:7), porque claro, el que duda no sabe lo que quiere... La indecisión lleva a la demora y a dilatar el hacer cualquier cosa, aplazando la decisión o lo que es peor aún, eligiendo lo que no es mejor...¡¡Qué hacer!! Sin duda alguna, aprender a confiar en Cristo y pedirle que sea Él quien guíe nuestras decisiones, porque la Biblia dice en 1Pe 5:7 "echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros"...Amén.
miércoles, septiembre 30, 2009
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1 comentario:
Bendiciones,
Muchas gracias por esa reflexión, realmente, práctico y útil.
Me gustó mucho la forma de terminar, ya que lasa decisiones están en nuestra voluntad, pero debemos dejar que Dios guie e inspire nuestras decisiones para que sean conforme a su voluntad, la cual es agradable y perfecta.
Salvación y Paz
Shavy
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